Ejercicio 3: Carta de amor

(…) Hace unos días me llegó tu última carta. Qué hermoso placer abrir de nuevo esa hoja de papel, acariciar sus delicadas letras y por último absorber el aroma de los pétalos, ya ajados, de las rosas de tus paseos nocturnos! No lo creerás, pero he estado hablando mentalmente contigo, jugando con tus manos cuando escribías las primeras frases, y las mezclabas con los sitios recónditos de tu corazón. O es el mío. No sé, si debes aclararme todo esto.Empieza por contarme cuándo te desharás de todo lo superfluo  y podremos vernos, escapar de nuestros territorios y compartir lo que tenemos.No es mucho pero es todo, todo lo que tenemos y yo tengo que decírtelo “Te Amo”, aunque suene atemporal y esté fuera de lugar, “Yo te Amo”.

Papel blanco

PAPEL  BLANCO

Resbalo entre dientes

Deslizo palabras

Excavo entre líneas

Horado

Barreno

Traspaso.

 

Inmenso papel

Navego entre ruinas

Oteo

Diviso

Registro

Naúfraga en mi desdicha

De mil noches,

Despierta.

(poema contenido en Taller de la Poesía y el Relato, Antología 2007, Red Regional de Talleres Literarios de Extremadura.)

Cumpleaños de amor

Cumpleaños de amor

¿Cómo seré yo
cuando no sea yo?
Cuando el tiempo
haya modificado mi estructura,
y mi cuerpo sea otro,
otra mi sangre,
otros mis ojos y otros mis cabellos.
Pensaré en ti, tal vez.
Seguramente,
mis sucesivos cuerpos
—prolongándome, vivo, hacia la muerte—
se pasarán de mano en mano,
de corazón a corazón,
de carne a carne,
el elemento misterioso
que determina mi tristeza
cuando te vas,
que me impulsa a buscarte ciegamente,
que me lleva a tu lado
sin remedio:
lo que la gente llama amor, en suma.
Y los ojos
-qué importa que no sean estos ojos-
te seguirán a donde vayas, fieles.
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“A veces, viajo”

A veces
y sólo a veces, viajo;
recorro largos caminos
abro sendas y veredas,
me detengo con la mirada
en los suaves penachos grises
que adornan el paisaje.
Ese cielo azul,
está ahí, esperándome
se conforma sólo con eso;
paciente, aguanta
con verdadera entereza,
imperturbable,
a mis últimos pensamientos.

(6-04-14)

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Ana Mª Matute

Siempre me gustó este libro de cuentos de Ana Mª Matute, estaba en la biblioteca de mi padre y la primera vez que le leí me hizo recordar aspectos ya olvidados de mi niñez y adolescencia, “ese no querer crecer” y esa especial sensibilidad que se aprecia en sus personajes,niños que dejarán de ser niños para convertirse en adultos, que a veces no desean. Recuerdo que el relato que me cautivó fue el último, “Cuaderno de cuentas” una especie de relato íntimo, un diario escrito por una niña sensible ,distinta a las demás. Sencillamente magnífico como libro de cabecera , sino léanlo ustedes, no se arrepentirán.

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“Nada”

” Me acuerdo de las primeras noches otoñales y de mis primeras inquietudes en la casa, avivadas con ellas. De las noches de invierno con sus húmedas melancolías: el crujido de una silla rompiendo el sueño y el escalofrío de los nervios al encontrar dos pequeños ojos luminosos- los ojos del gato- clavados en los míos. En aquellas heladas horas hubo algunos momentos en que la vida rompió delante de mis ojos todos sus pudores y apareció desnuda, gritando intimidades tristes,que para mí sólo eran espantosas.Intimidades que la mañana se encargaba de borrar,como si nunca hubieran existido… ”
“A primera hora,cuando me extendía,cansada, sobre el colchón,venía el dolor de cabeza,vacío y bordoneante, atormentando mi cráneo. Tenía que tenderme con la cabeza baja, sin almohada, para sentirlo encalmarse lentamente,cruzado por mil ruídos familiares de la calle y de la casa.”
“Así, el sueño iba llegando en oleadas cada vez más perezosas hasta el hondo y completo olvido de mi cuerpo y de mi alma. Sobre mí el calor lanzaba su aliento,irritante como jugo de ortigas,hasta que oprimida,como en una pesadilla, volvía a despertarme otra vez. ”

”  Nada”, cap XVIII, de Carmen Laforet.
Premio Nadal, 1944

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luna llena

luna roja 2

No podéis imaginar qué hermosa Luna había esta madrugada a las 1 h…       
 Desde mi ventana se alzaba una hermosa Luna roja-anaranjada, estaba ahí colgada, cálida y desnuda y a pesar de su indiferencia parecía hacerme compañía y acaso protegerme de los vientos huracanados y algún sueño bañado en niebla.
Yo, quizá arropada por algún deseo triste, la miraba, calculaba su diámetro, la espiaba como una niña en la oscuridad y después buscaba el rastro para no perderla. 
Pero detrás de las últimas estrellas se ocultó, y ya no pude más verla.
Era tan hermosa la Luna, más que la noche, y no supe prenderla…

                                                                                                (14 mayo 2011)